En Seúl, rechazo mayoritario del 54% a acuerdo provisional reinicia negociaciones entre Kumho Tire y sus trabajadores

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La negociación salarial y del convenio colectivo en Kumho Tire volvió al punto de partida después de que el acuerdo provisional alcanzado por la empresa y el sindicato fuera rechazado en votación. Según la sección de Kumho Tire del Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos de Corea, el 23 y 24 de agosto de 2026 participaron 2,871 de los 3,309 afiliados, y 1,568 (54.61%) votaron en contra del paquete salarial. En una consulta separada, el borrador del convenio colectivo también fue desestimado con 1,551 votos en contra (54.03%). Con este resultado, las partes deberán reabrir conversaciones.

El voto no supone automáticamente una autorización de huelga, subrayó el sindicato, que decidió recoger más opiniones de base y convocar a su comité de medidas de conflicto para definir la estrategia, el calendario de una eventual reanudación de las conversaciones y el nivel de las acciones a seguir.

El acuerdo provisional ahora rechazado incluía un aumento del 3% en el salario base y pagos únicos por un total de 8.5 millones de wones: 5.5 millones por incentivos de desempeño, 500,000 wones en estímulo al trabajo y 2.5 millones vinculados al cumplimiento de un acuerdo especial de 2018. Además, contemplaba compromisos para elevar la productividad y la calidad, reforzar la competitividad tecnológica y de equipos, apoyar el retorno estable de trabajadores afectados por la inactividad derivada de un incendio, ampliar la capacitación y las reasignaciones internas, crear recompensas especiales por cumplimiento de metas de producción y ampliar los programas de intercambio entre dirección y trabajadores.

Pese a la amplitud de la propuesta, una parte de la afiliación expresó su desacuerdo con la estructura del incremento salarial. Entre las objeciones destacadas figura la demanda de que el esquema beneficie en mayor medida a los empleados de menor antigüedad, que mantienen niveles salariales relativamente más bajos, en lugar de aplicar un porcentaje uniforme a toda la plantilla.

El revés llega en un momento clave para la compañía en Corea del Sur. La planta de Gwangju sufrió en mayo del año pasado un incendio de gran magnitud que obligó a detener completamente la producción. Tras un acuerdo interno para la normalización, la fábrica reanudó operaciones en noviembre a un ritmo de alrededor de 4,000 neumáticos diarios y aceleró el ritmo durante 2026. En febrero alcanzó 10,565 unidades al día, superando por primera vez la marca de 10,000 después del siniestro. El objetivo operativo contempla una capacidad anual cercana a 3.5 millones de unidades en Gwangju.

En paralelo, avanza la construcción de una nueva instalación en el complejo industrial Bithol de Hampyeong, en la provincia de Jeolla del Sur. El proyecto se desarrolla sobre un terreno de aproximadamente 500,000 metros cuadrados y prevé una inversión de 660,9 mil millones de wones en su primera fase, con el inicio de operaciones programado para el primer semestre de 2028. Una vez completada esa etapa, la planta tendría una capacidad anual de 5.3 millones de neumáticos; con la segunda fase, la producción podría ampliarse a 12 millones de unidades por año.

Desde el ángulo financiero, Kumho Tire sorteó con relativo éxito el impacto del incendio. En el ejercicio pasado registró ventas por 4.7013 billones de wones y un beneficio operativo de 5,755 mil millones de wones, con un aumento de ingresos del 3.7% interanual. Pese a la carga arancelaria en Estados Unidos y a las interrupciones en Gwangju, la compañía incrementó las ventas tanto de equipo original (OE) como de reemplazo (RE), especialmente en los mercados estadounidense y europeo. Para 2026, la empresa fijó como meta de ingresos 5.1 billones de wones, con foco en neumáticos de alto valor agregado, incluidos los de gran diámetro y los diseñados para vehículos eléctricos.

La reconfiguración de la huella productiva también forma parte del horizonte estratégico. La empresa estudia la venta de los terrenos de las plantas 1 y 2 de Gwangju para concentrar capacidad en Hampyeong. En la medida en que avanzan las discusiones sobre el eventual traslado del aeropuerto militar de Gwangju y el desarrollo del entorno urbano, crece el valor potencial de esas parcelas. Los recursos de una eventual desinversión podrían destinarse a ampliar las capacidades en Hampyeong y fortalecer bases productivas en Europa.

En este contexto, la estabilidad en las relaciones laborales es un activo crítico. La empresa necesita consolidar la recuperación operativa tras el incendio y, al mismo tiempo, ejecutar inversiones de gran escala para su expansión. Por su parte, el sindicato busca asegurar condiciones laborales, estabilidad en el empleo y mecanismos claros de movilidad interna en medio de los cambios de los centros de producción.

El margen del rechazo —en torno al 54%— no fue abrumador, un dato que abre espacio a ajustes focalizados. De cara a la reanudación del diálogo, es plausible que la discusión se concentre en perfeccionar la estructura del aumento del salario base y en medidas de mejora del trato a los trabajadores de menor antigüedad, sin descartar conservar otras piezas del paquete ya acordadas. El próximo paso lo marcará el comité sindical de medidas de conflicto, que definirá si se sientan de nuevo con la administración y bajo qué condiciones. Mientras tanto, ambas partes mantienen abierta la posibilidad de encontrar un nuevo punto de encuentro.

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