La Oficina de Patentes de Japón impulsa el uso de IA generativa en la revisión de solicitudes

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La Oficina Japonesa de Patentes (JPO) ha presentado su “AI Vision”, un marco para ampliar el uso de inteligencia artificial generativa en la tramitación de patentes y marcas, con un principio clave: la decisión final seguirá en manos humanas. El plan, divulgado el 27 de julio, puede repercutir en empresas europeas con actividad en Japón, al acelerar plazos sin perder garantías en derechos de propiedad industrial.

La JPO, autoridad encargada de examinar patentes y marcas en Japón, fija tres objetivos: ofrecer servicios más rápidos y de mayor calidad, usar la IA de forma responsable y consolidar la base del ecosistema de IA. Para ello articula cinco ejes, entre ellos fomentar la adopción de IA, mantener un enfoque centrado en la persona, gestionar riesgos, cooperar con los actores del sistema y crear una estructura organizativa específica.

El organismo recuerda que digitaliza su labor desde 1990, cuando implantó el sistema de presentación electrónica, y que ya en 2017 exploró IA para clasificar expedientes y buscar “arte previo” (documentación técnica y patentes existentes). La novedad ahora es elevar esas pruebas a principios de funcionamiento institucional y adoptar una implantación “ágil” que se adapte a la rápida evolución tecnológica.

Entre los usos previstos figuran el apoyo a la búsqueda de antecedentes técnicos, la priorización de documentos relevantes, la clasificación internacional, la traducción de expedientes y, en marcas, el análisis de similitud de imágenes. El objetivo es reducir la carga repetitiva, acortar plazos y ganar coherencia en los criterios.

El pilar central es el control humano. Aunque la IA proponga resultados, un examinador deberá verificarlos y asumir la decisión, evitando que se conviertan en fundamento automático de una resolución. La JPO también promete transparencia sobre dónde y cómo se usa la IA, consciente de riesgos como las “alucinaciones” (respuestas verosímiles pero erróneas).

La seguridad es el otro frente crítico. La información de solicitudes no publicadas puede incluir estrategias de I+D y secretos industriales; por ello, la JPO anticipa sistemas cerrados, segregación de datos y condiciones contractuales que impidan que proveedores conserven contenidos sensibles. Los detalles técnicos y los límites de uso de servicios abiertos se concretarán en directrices posteriores.

La JPO buscará criterios comunes con otras oficinas de propiedad intelectual, compartiendo experiencias en búsqueda, traducción o clasificación. Para compañías españolas que protegen tecnología en Japón, una tramitación más veloz y búsquedas más amplias podrían exigir expedientes mejor fundamentados desde el inicio; igualmente, será clave que existan procedimientos claros para verificar y, en su caso, impugnar resultados asistidos por IA.

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